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Fuji X100, Viene a quedarse

¿Y esa sensación de que algo (importante) se quedó en el camino?

Empezar desde el principio: Seductor y divertido. Volver a perderte en un camino que parecía  no guardar ya misterios, y descubrir nuevos rincones sin explorar, los que en su día dejamos para luego, y luego nunca llegó. ¿Quién dijo miedo? El miedo se va si tenemos de nuevo la mano izquierda sobre el objetivo, controlando el anillo de diafragmas, y el pulgar derecho controlando la velocidad de obturación. El miedo se va porque recuerdas por qué te hiciste fotógrafo. Renunciar al zoom tampoco da miedo cuando estás acompañado por un 35mm f2, renunciar a la pereza del zoom  para ganar en la calidad de una fujinon específicamente diseñada y cuidadosamente ensamblada,  es una buena opción que no debe dar miedo El miedo se va por que  recuerdas por qué la historia de la humanidad está contada con un objetivo de 35mm. Grandes e inmortales  imágenes que perduran  libres  artificios de feria, de trucos baratos que tan pronto fascinan… como desaparecen… (y sé lo que digo, yo también hago uso de ellos… cosas del oficio) Es cierto que mirando a mi nueva compañera de trabajo nos viene a la memoria la familia de las telemétricas. No es telemétrica, pero el visor directo, sin siquiera un espejo, nos pone en contacto directo con la vida. Fuji demuestra que ya es veterana, que habla el lenguaje de los fotógrafos, y más aún, que ha creado escuela. Términos como «Velvia» o «Provia» nos hacen sonreir, nos sentimos cómodos, por que son términos fotográficos que describen un perfil de color, mejor que mil palabras.  Nos hacen sonreir , como sonrío desde detrás de la cámara cuando activo el anillo de diafragmas con mi mano izquierda sobre el diminuto objetivo, mientras mi pulgar derecho controla la obturación, punto a punto, doble o mitad. tac, tac, la cámara se aparta humildemente, y  cede el protagonismo al fotógrafo
 
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