A Prima Llum

un cuento de pescadores


Un cuento de pescadores y de un amor antiguo que arrastra a toda una comunidad cada mañana a esperar la salida del sol en medio del mar. L’hora blava que los fotógrafos tanto apreciamos: a prima llum.

Después de veinte años contando historias humanas, a través de más de 15 mil imágenes publicadas en revistas y periódicos de todo el mundo, me encuentro ante una de esas historias que no pueden contarse mirando de frente. Exige un cambio de foco capaz de ser sensible a los ritos silenciosos y los gestos invisibles transmitidos de padres a hijos a través del cuerpo y la repetición; a esas miradas de reojo hacia el horizonte marino, plano y silencioso, que parecen no mirar nada y lo están leyendo todo. Ahí se encuentran los códigos de una historia de amor que no se entrega a la mirada del visitante.

“La vida en el mar es dura, peligrosa y mal pagada, pero no la cambio por nada.”

A Prima Llum añade una capa de complejidad adicional a la percepción, con la que un fotógrafo documentalista está acostumbrado a trabajar. No basta con mirar: hay que saber desde dónde se mira. Esta práctica es la que me ayudará a comprender los mecanismos de la mirada y encontrar la mirada del pescador. Antes de todo se impone aparcar momentáneamente la cámara y usar el cuerpo como una herramienta de percepción. Con el oficio fotográfico ya integrado en la memoria del cuerpo, el proyecto me exige agarrar las artes de pesca menor y embarcar en una barca como marinero pescador, buscando las condiciones físicas, temporales y afectivas que permitan mirar desde esos ojos.
Durante este periodo previo de aprendizaje y acceso al oficio, he ido entrando en la pesca balear por sus puertas oficiales: formación básica en seguridad marítima, cursos profesionales como marinero pescador y marinero de puente, al tiempo que, de manera natural, se han ido creando redes de apoyo con los actores principales de la cultura pesquera de la isla.

El mar nos da

y el mar nos quita

Esa sentencia tan popular ente los pescadores abre el mapa: una relación con el mundo hecha de gratitud, peligro, respeto y pertenencia.
A partir de esa conciencia, el proyecto busca las herramientas fotográficas capaces de subir a la barca sin imponerse sobre el oficio. La elección técnica responde a esa ética: un equipo clásico, ligero, discreto y robusto, capaz de acompañar el trabajo a bordo sin interrumpirlo.
La Leica M6, con una lente de 35 mm, se convierte en una herramienta de presencia. Su mecánica manual y silenciosa permite que la cámara dialogue con las artes de pesca desde una misma lógica artesanal: precisión, espera, economía de gestos y confianza en el cuerpo.
La película Kodak Vision3 introduce una segunda capa de sentido. Muy apreciada en la industria del cine —desde Tarantino a Spielberg—. Concebida para avanzar a 25 fotogramas por segundo, es desplazada aquí del tiempo industrial a un latido más humano: el frame to frame. Cada imagen abandona el flujo continuo de la industria y entra en una respiración más cercana al gesto que buscamos: una acción, una pausa, una espera, acompañando mi propia transformación.
Para completar este maridaje entre fotografía y pesca, los carretes se revelan manualmente en soluciones preparadas con agua de mar de cada localización. Ese baño funciona como un bautismo material: las sales de plata de la emulsión se encuentran con las sales minerales del mar balear e incorporan físicamente el territorio al proceso fotográfico.
De este encuentro emerge una paleta cromática propia, irrepetible y situada. El color deja de ser una decisión estética externa y pasa a convertirse en una huella del lugar: materia, sal, luz, temperatura y tiempo inscritos en la imagen. A Prima Llum construye así un código visual donde el paisaje participa en la formación de la obra, haciendo que cada negativo contenga algo del mar que ha retratado.
No busco llenar una galería de retratos de pescadores, sino abrir la puerta al mar que ellos conocen. Un mar lejos del selfie, de la turistificación y del consumo complaciente del paisaje: un mar vivo, exigente y antiguo, con el que cada mañana se establece una conversación a través de una cuidadosa lectura de sus signos; negociando con la luz, el viento, las corrientes y la profundidad. Este proyecto quiere acercarse a ese ecosistema sensible: al paisaje que durante generaciones ha enamorado a hombres rudos, al mar que da y quita, al mar que habla en un lenguaje que se aprende con el cuerpo, la contemplación y el oficio.

Cronograma (a 12 meses)

El mar aprendido

A Prima Llum es una investigación fotográfica en fase conceptual avanzada sobre la pesca artesanal balear y su relación con el paisaje marino. El proyecto parte de una pregunta sencilla: qué ve el pescador cuando mira al mismo mar que miramos todos.

La propuesta se construye antes de la imagen. Su primera materia es el aprendizaje: acercarse al oficio, entrar en sus tiempos, comprender el peso de las artes, escuchar la barca, leer el horizonte desde el cuerpo. La cámara aparece después de esa transformación perceptiva.

El mar se entiende aquí como experiencia física y memoria viva. Luz, sal, viento, espera, cansancio y orientación forman parte del paisaje tanto como el agua o el horizonte. Los llaüts, las cofradías, las artes menores y los gestos transmitidos durante generaciones componen un archivo corporal que todavía sostiene una cultura del mar.

La materialidad fotográfica ocupa un lugar central. El uso de película cinematográfica y el revelado artesanal con agua de mar de cada localización convierten el proceso en una forma de inscripción del territorio. El paisaje interviene en la imagen: sus sales, su temperatura y su materia afectan al negativo y generan una huella situada.

En su estado actual, A Prima Llum plantea una promesa precisa: construir una obra capaz de desplazar el mar desde la imagen consumida hacia la experiencia aprendida. Su fuerza estará en mantener cerca el oficio, aceptar el ritmo del trabajo y permitir que el paisaje marino aparezca a través del cuerpo, la materia y el tiempo.

Participación

A PRIMA LLUM — Estado del proyecto
A Prima Llum entra ahora comenzando la fase 2, para lo cual cuenta con una financiación  de 9.000 € que le permite pasar de la fase de investigación al trabajo de campo.

Próxima fase · 3 meses
La primera etapa de producción estará centrada en el trabajo de campo durante tres meses. El objetivo consiste en realizar las primeras salidas al mar, establecer relaciones continuadas con distintos pescadores y embarcaciones y comenzar la construcción del archivo fotográfico del proyecto.
El trabajo combinará experiencia a bordo, fotografía analógica, cuaderno de campo y primeras pruebas del proceso fotoquímico.. La propia experiencia sobre el terreno determinará progresivamente la dirección visual de la serie.

Esta primera fase tendrá un resultado concreto: una primera visión del proyecto, construida a partir del material producido y de las conclusiones obtenidas durante el trabajo de campo, que necesitara ser sostenida a través de nuevas iniciativas de mecenazgo. 

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